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El Congreso de los Estados Unidos estudia la Ley de Libre Elección de los Empleados

Encuesta de Gallup muestra que la mayoría de los estadounidenses apoyan el Proyecto de Ley de Derechos de los Trabajadores

El derecho a organizarse y a negociar contratos colectivos se acercó un paso más a convertirse en realidad para millones de trabajadores estadounidenses en marzo, cuando importantes miembros de la Cámara y el Senado de los Estados Unidos presentaron formalmente la Ley de Libre Elección de los Empleados.

El Representante de EE.UU. George Miller (D-Calif.), presidente del Comité de Educación y Trabajo de la Cámara y uno de los legendarios defensores del proyecto de ley, dijo que es tiempo de que los trabajadores obtengan la parte que les corresponde del pastel económico.

"Los sueldos de los estadounidenses se han ido estancando o cayendo en la última década", dijo Miller. "Por demasiado tiempo hemos visto a los Directores Generales de las grandes empresas velar por sí mismos y por los accionistas a expensas de los trabajadores. Si queremos una recuperación equitativa y sostenible de esta crisis económica, debemos dar a los trabajadores la capacidad para defenderse y compartir de nuevo la prosperidad que ayudan a crear."

Una encuesta de Gallup publicada a mediados de marzo mostró que la mayoría de los estadounidenses apoyan la legislación. Al preguntarles si estaban a favor de una nueva ley que "facilite la organización de los trabajadores en uniones laborales", el 53% de los 1,024 encuestados contestaron afirmativamente. Sólo se opusieron el 39%.

Miller y 223 promotores más presentaron el proyecto de ley de la Cámara H.R. 1409 el 10 de marzo mientras cientos de trabajadores de todo el país estaban en Washington para explicar sus argumentos acerca de la importancia de la Libre Elección del Empleado. Ese mismo día, el Senador Tom Harkin anunció la presentación de la versión del Senado, S. 560 por su promotor, el Senador Edward Kennedy (D-Mass.) y 39 promotores más.

La Ley de Libre Elección del Empleado fue aprobada en 2007 por una abrumadora mayoría de la Cámara, pero los Republicanos del Senado maniobraron para evitar que pasara a votación. Aunque se hubiese aprobado ahí, el Presidente Bush prometió vetarla.

Ahora, una gran mayoría de representantes y senadores a favor de los trabajadores apoyan la medida, y los trabajadores también tienen el firme compromiso del Presidente Barack Obama de ver que la medida se convierta en ley.

El Presidente de CWA Larry Cohen convocó a los legisladores a dar máxima prioridad al proyecto de ley. "La Ley de Libre Elección del Empleado es necesaria para reconstruir nuestra economía, aumentar el poder de compra de los trabajadores y frenar la extrema desigualdad de ingresos que ha visto nuestra nación en la última década", dijo.

La Cámara de Comercio de los Estados Unidos y otros oponentes respaldados por las empresas están emprendiendo una feroz y costosa campaña contra el proyecto de ley. Además de afirmar falsamente que despoja a los trabajadores del derecho al voto secreto, los grupos de empleadores también están afirmando que una recesión no es un buen momento para reforzar los derechos de los trabajadores.

Harkin dijo que la historia ha probado que estos oponentes están equivocados. Durante la Gran Depresión en 1935, cuando el Congreso aprobó la Ley Wagner e hizo de la negociación de contratos colectivos una política pública, el desempleo era del 20%. En 1937, con el florecimiento de las uniones, el índice de desempleo había caído al 14%.

"Este el momento preciso para insistir en un campo de juego más equitativo para que la gente se organice", dijo Harkin.

En una declaración, Kennedy enfatizó que "la historia demuestra que las uniones fuertes significan una sólida economía para todos".

"Las uniones no sólo benefician a los trabajadores y a sus familias, benefician a nuestra nación como un todo", dijo Kennedy en una declaración registrada en el Acta del Congreso. "En el auge del movimiento de las uniones, durante las décadas de 1940 a 1960, todos los estadounidenses se beneficiaron del crecimiento de la economía. Vivíamos en un país de prosperidad compartida donde la amplia mayoría de los estadounidenses no sólo trabajaba duro y hacía crecer nuestra economía, sino que también recogía los beneficios."